“En cuanto se equivoca, rompe la hoja.”
“Si algo no le sale a la primera, dice que no quiere seguir.”
“Llora cuando falla un ejercicio y enseguida dice que es tonto.”
Muchos padres viven situaciones como estas casi a diario.
Y es normal que no sepan cómo actuar.
Intentan animarle, le dicen que no pasa nada o incluso le recuerdan que todos nos equivocamos. Sin embargo, el niño sigue reaccionando igual cada vez que comete un error, y en muchos casos ese acompañamiento necesita reforzarse con apoyo educativo específico.
Lo cierto es que el problema no suele ser el error en sí.
Lo que realmente le hace sufrir es el significado que ese error tiene para él.
Para algunos niños, equivocarse significa aprender.
Para otros, significa demostrar que no son capaces.
Equivocarse forma parte del aprendizaje
Cuando un niño/a está aprendiendo a montar en bicicleta, nadie espera que lo haga perfecto el primer día.
Sabemos que necesitará intentarlo muchas veces.
Que perderá el equilibrio.
Que se caerá.
Y que cada intento le ayudará a mejorar.
Con el aprendizaje ocurre exactamente igual.
Leer.
Escribir.
Resolver problemas.
Aprender una tabla de multiplicar.
Todo requiere práctica, ensayo y error.
Sin embargo, muchos niños/as crecen pensando que equivocarse es algo negativo.
Que sacar una respuesta incorrecta significa ser menos inteligente.
Y cuando esa idea se instala, cada error se convierte en una amenaza.

¿Por qué algunos niños reaccionan tan mal cuando se equivocan?
Cada niño vive el error de una manera diferente.
Estas son algunas de las causas más frecuentes.
Han acumulado muchas experiencias de fracaso
Cuando un niño lleva meses o incluso años sintiendo que las cosas no le salen bien, es normal que empiece a anticipar el fracaso.
Antes incluso de intentarlo, ya piensa que volverá a equivocarse.
Y esa expectativa hace que cualquier pequeño error confirme lo que ya creía sobre sí mismo.
Son muy perfeccionistas
Hay niños que quieren hacerlo todo perfecto.
Si una letra no les gusta, borran toda la hoja.
Si una operación sale mal, sienten que todo el ejercicio está mal.
No soportan equivocarse porque interpretan que cometer un error significa haber fracasado.
Su autoestima académica está dañada
Cuando un niño escucha con frecuencia frases como:
“Siempre te despistas.”
“Tu hermano lo hace mejor.”
“Tienes que esforzarte más.”
Puede empezar a construir una imagen muy negativa de sí mismo.
Y cuando eso ocurre, cada error parece confirmar esa idea.
Tienen miedo a decepcionar
Muchos niños no lloran por el ejercicio.
Lloran porque sienten que han decepcionado a sus padres o a sus profesores.
Les preocupa no cumplir las expectativas de los adultos que quieren.
Señales de que el miedo al error está afectando a tu hijo/a
Puede que hayas observado algunas de estas conductas:
- Se enfada mucho cuando falla.
- Rompe las hojas o borra continuamente.
- Evita hacer tareas nuevas.
- Dice frases como “soy tonto”, “no sé hacerlo” o “siempre lo hago mal”.
- Quiere abandonar enseguida.
- Se compara constantemente con otros niños.
- Solo está satisfecho cuando todo sale perfecto.
Si estas situaciones son frecuentes, no estamos hablando únicamente de una rabieta.
Estamos hablando de una forma de vivir el aprendizaje que necesita acompañamiento.
En Centro Inverxo trabajamos mucho más que los contenidos escolares En nuestro centro sabemos que detrás de muchos bloqueos académicos no solo hay dificultades de aprendizaje. También hay miedo. Inseguridad. Frustración. Y una autoestima que necesita reconstruirse. Por eso dedicamos tiempo a enseñar a los niños que equivocarse no es el final del camino. Es precisamente una parte imprescindible del aprendizaje. A través de estrategias adaptadas a cada uno, les ayudamos a recuperar la confianza y a enfrentarse a los retos con una actitud mucho más positiva. Si tu hijo o hija se bloquea cuando falla, llora con los deberes o siente que nunca hace las cosas suficientemente bien, estaremos encantadas de acompañaros. Porque aprender no consiste en no equivocarse. Consiste en descubrir que cada error también puede ser una oportunidad para avanzar.
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