Mi hijo/a no quiere ir al colegio: por qué ocurre y cómo ayudarle

“Mamá, no quiero ir al colegio”.

Quizá lo has escuchado alguna mañana desde que ha empezado el curso.
A veces aparece justo al levantarse. Otras, la noche anterior, cuando toca preparar la mochila. Puede venir acompañado de lloros, enfados, dolor de barriga, excusas para quedarse en casa o simplemente de un niño que cada mañana parece tener menos ganas de ir.
Y entonces empiezan las dudas:
 
¿Será que está vago? ¿Que no le gusta estudiar? ¿Que se ha acostumbrado demasiado a las vacaciones? ¿O estará pasando algo más?
Lo primero que queremos decirte es que no siempre que un niño dice que no quiere ir al colegio significa que no quiere ir al colegio.
 
A veces, detrás de ese “no quiero” hay un:
“Me está costando”.
“No sé hacerlo”.
“Tengo miedo de equivocarme”.
“No me siento capaz”.
“No estoy cómodo allí”.
“No sé cómo gestionar lo que me está pasando”.
 
Por eso, antes de entrar en una batalla cada mañana para conseguir que se vista, desayune y salga por la puerta, merece la pena intentar entender qué hay detrás de ese rechazo.
 

¿Es normal que un niño no quiera ir al colegio?

Sí, puede ocurrir.
Hay días en los que cualquier niño puede estar cansado, tener sueño, preferir quedarse jugando o simplemente no tener ganas de madrugar.
También puede costarle especialmente después de las vacaciones, ante un cambio de clase, de profesor, de compañeros o cuando empieza una etapa nueva.
 
El problema aparece cuando el “no quiero ir” se convierte en algo frecuente, intenso o empieza a afectar a su día a día.
 
Por ejemplo, cuando cada mañana se convierte en una discusión.
Cuando aparecen lloros o enfados muy frecuentes.
Cuando empieza a quejarse continuamente de dolores de barriga o de cabeza antes de ir.
Cuando cambia su comportamiento.
Cuando deja de hablar del colegio.
Cuando empieza a evitar los deberes o determinadas asignaturas.
O cuando notas que su malestar no parece desaparecer aunque pasen los días.
 
En esos casos, más que preguntarnos únicamente “¿cómo consigo que vaya?”, necesitamos preguntarnos: 

“¿Qué está haciendo que ir al colegio sea tan difícil para mi hijo?”  
 
Y esa pregunta puede cambiar completamente la forma de ayudarle.

¿Por qué mi hijo no quiere ir al colegio?

No existe una única razón.
Cada niño es diferente y detrás del rechazo al colegio puede haber situaciones muy distintas.

Mi Hijo Con El MóVil.Png

1. Puede estar teniendo dificultades para aprender

Esta es una de las situaciones que muchas veces pasa desapercibida.
Imagina que tu hijo llega al colegio y durante la clase siente que los demás entienden las cosas antes que él.
 
La profesora explica.
Sus compañeros empiezan.
Él todavía está intentando entender qué tiene que hacer.
Después llega el momento de los deberes y vuelve a ocurrir.
Y poco a poco empieza a asociar el colegio con una sensación muy desagradable:
“Yo no puedo”.
 
Cuando un niño siente que aprender le cuesta mucho más de lo que debería, puede aparecer frustración, inseguridad y pérdida de confianza.
Y entonces puede parecer que no quiere estudiar, cuando en realidad lleva tiempo sintiendo que estudiar no le sirve porque haga lo que haga no consigue los resultados que espera.

2. Puede tener miedo a equivocarse

Hay niños que no tienen miedo al colegio.
 
Tienen miedo a no hacerlo bien en el colegio.
 
Levantar la mano, responder delante de todos, salir a la pizarra, hacer un examen, entregar un trabajo…
 
Para un niño que tiene mucho miedo a equivocarse, cada una de estas situaciones puede convertirse en una fuente de tensión.
 
Y si además ha vivido varias experiencias en las que se ha sentido “el que no sabe”, puede empezar a protegerse evitando aquello que le hace sentir mal.
 
Incluso puede llegar a pensar:
 
“Si no lo intento, no puedo equivocarme”.

3. Puede sentirse menos capaz que los demás

Esta es una de las cosas que más nos preocupa cuando trabajamos con niños que llevan tiempo teniendo dificultades.
 
Porque una cosa es que un niño tenga dificultades para aprender.
Y otra muy diferente es que termine creyendo que él es el problema.
“Todos lo hacen menos yo”.
“Soy el único que no sabe”.
“Soy tonto”.
 
“No se me da nada bien”.
 
 
Cuando empiezan a aparecer este tipo de pensamientos, el problema ya no está solamente en los deberes o en los exámenes.
 
También está afectando a su autoestima académica.
 
 
Y recuperar esa confianza es fundamental.

Y una cosa muy importante: no esperes a que el problema sea enorme

Muchas familias llegan a pedir ayuda cuando llevan meses viendo que su hijo: se frustra, tarda muchísimo, no quiere estudiar, suspende, depende constantemente de ellos, tiene miedo a equivocarse o ha dejado de confiar en sí mismo. Y muchas veces nos dicen: “Pensábamos que ya se le pasaría”. Entendemos perfectamente que pueda ocurrir. Pero cuando un niño empieza a construir una imagen negativa de sí mismo como estudiante, cuanto antes podamos entender qué está pasando, mejor. No se trata de poner una etiqueta. Ni de pensar automáticamente que tiene una dificultad de aprendizaje. Se trata de observar, comprender y buscar qué necesita.

En INVERXO no nos quedamos solo con “qué asignatura necesita mejorar”

En INVERXO creemos que detrás de un “no puedo” siempre merece la pena preguntarnos qué necesita ese niño para volver a decir “sí puedo”. Si sientes que esto puede estar ocurriendo con tu hijo/a, puedes ponerte en contacto con nosotras y conocer cómo trabajamos. Porque nuestro objetivo no es que tu hijo simplemente haga los deberes. Queremos ayudarle a volver a confiar en sí mismo, aprender de una manera que tenga sentido para él y empezar a conseguir sus metas.

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