¿Tu hijo/a lee un texto en voz alta, pronuncia las palabras correctamente y, cuando le preguntas de qué trata, no sabe qué responder?
Es una situación más habitual de lo que parece. A veces, los niños aprenden a leer las palabras, pero les cuesta entender el mensaje que hay detrás. Y claro, cuando llega el momento de estudiar, hacer los deberes o responder preguntas sobre un texto, empiezan las dificultades.
Si te está pasando con tu hijo o hija, hay algo importante que debes saber: leer bien no siempre significa comprender lo que se lee. Y detectar qué está ocurriendo es el primer paso para ayudarle.

¿Cómo saber si mi hijo/a tiene dificultades de comprensión lectora?
Hay niños que leen despacio y se esfuerzan mucho por reconocer cada palabra. Otros, en cambio, leen con bastante fluidez, pero no consiguen explicar lo que acaban de leer.
Quizá tu hijo termina una página y, cuando le preguntas qué ha pasado, responde con un «no sé». O puede que recuerde algún detalle, pero no sea capaz de explicar la idea principal ni relacionar la información.
También puede ocurrir que tenga dificultades para seguir instrucciones escritas, responder preguntas sobre un texto o estudiar una asignatura porque no termina de entender lo que pone en el libro.
¿Te suena alguna de estas situaciones?
No significa necesariamente que exista un trastorno o una dificultad específica de aprendizaje, pero sí conviene prestar atención. Cuando estas dificultades se mantienen en el tiempo, es importante averiguar qué está pasando.

¿Por qué lee bien, pero no entiende lo que lee?
Para comprender un texto, el cerebro tiene que hacer mucho más que reconocer palabras. Necesita relacionar ideas, recordar información, interpretar lo que sucede y conectar lo que está leyendo con lo que ya sabe.
Por eso, detrás de las dificultades de comprensión lectora puede haber diferentes motivos.
Por ejemplo, si tu hijo/a dedica tanta atención a descifrar las palabras que apenas puede concentrarse en el significado, es posible que termine de leer sin haber entendido el contenido. También pueden influir las dificultades de vocabulario, atención, memoria o capacidad para organizar la información.
En algunos casos, el niño/a comprende mejor cuando alguien le lee el texto en voz alta que cuando tiene que leerlo por sí mismo. Esta diferencia puede darnos pistas para saber qué necesita.
Lo importante no es hacerle leer más y más, sino descubrir qué le está impidiendo comprender.
¿Qué puedes hacer en casa para mejorar la comprensión lectora?
La buena noticia es que podéis trabajar esta habilidad en el día a día sin convertir la lectura en otra obligación escolar.
1. Hablad sobre lo que está leyendo.
En lugar de preguntarle únicamente si ha terminado, dedica un momento a conversar sobre la historia. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué crees que el personaje ha hecho eso? ¿Qué crees que ocurrirá después?
Así le ayudas a pensar sobre el texto y no solo a pronunciar las palabras.
2. Leed pequeños fragmentos y haced pausas.
No hace falta terminar una página entera para comprobar si está comprendiendo. Podéis leer un párrafo, deteneros y explicar con vuestras propias palabras qué habéis entendido.
Si le cuesta, ayúdale a localizar la información importante en el propio texto.
3. Enseñadle a buscar las ideas principales.
A veces los niños intentan memorizarlo todo porque no saben distinguir qué información es importante. Podéis practicar identificando las ideas principales, explicándolas con palabras sencillas o haciendo pequeños esquemas.
Esta habilidad también les ayudará a estudiar y a preparar los exámenes.
4. Elegid lecturas que despierten su interés.
No todos los niños disfrutan con los mismos libros. Los cuentos, los cómics, las curiosidades sobre animales o los temas que les apasionan pueden ser una buena forma de despertar sus ganas de leer.
Y recuerda: es preferible una lectura breve que comprenda y disfrute que varias páginas que lea sin entender.
¿Y si sigue sin comprender aunque practiquemos?
Si notas que tu hijo/a tiene dificultades frecuentes para entender lo que lee, que necesita mucha ayuda para hacer los deberes o que esto está afectando a sus resultados académicos, conviene valorar qué necesita.
Insistir en la lectura sin trabajar la dificultad concreta puede generar frustración y hacer que termine rechazando una actividad que debería ayudarle a aprender.
En estos casos, puede ser útil una evaluación educativa que permita identificar sus necesidades y orientar el trabajo. Si las dificultades son persistentes, también puede ser recomendable consultar con los profesionales correspondientes para valorar si existe alguna dificultad específica.
En Centro Inverxo trabajamos más allá de las palabras
En Centro Inverxo sabemos que cada niño tiene su propia forma de aprender. Por eso, cuando un alumno tiene dificultades con la comprensión lectora, no nos limitamos a pedirle que lea más.
Trabajamos con él para ayudarle a comprender la información, identificar las ideas importantes, organizar lo que aprende y ganar confianza en sus capacidades.
Porque el objetivo no es que termine de leer una página, sino que sea capaz de entenderla y utilizar lo que ha aprendido.
Si tu hijo/a lee, pero no comprende, podemos ayudaros a descubrir qué necesita y cómo acompañarle.
Solicita una primera sesión gratuita en Centro Inverxo y empecemos a trabajar juntos para que aprender sea una experiencia más segura y positiva para él. ☺️
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